De ruta por el sur de Francia

Esta es la crónica del viaje que hicimos hace dos fines de semana por las zonas de Midi-Pyrénées y el  país Cátaro.
Nuestra intención era ir a Carassonne, ya habíamos visto fotos y no conozco a nadie que no se quede impresionado con semejante ciudad medieval.  Sin embargo nos decidimos a viajar 2 días antes, con lo que obviamos la opción de hospedarnos en esta ciudad ya que estábamos un poco justos de tiempo. Buscamos un sitio dónde dormir en una población cercana y Montedrón-Labessonie, que está a unos 52 km,  a simple vista parecía una buena opción. Primer error o, mejor dicho, primer consejo; si quieren hacer algo similar en lugar de dejarse aconsejar por páginas web como http://www.booking.com, es altamente recomendable ver el mapa y ver que tipo de carreteras hay. Es decir si son de primera categoría, de segunda o tercera, ya que en función de esto el tiempo al volante se verá claramente modificado.
Por otro lado, si no nos hubiéramos hospedado en Montedrón-Labessonie, no hubiéramos visitado pueblos tan lindos como los que vimos. Así que, en nuestro caso, podemos decir que fue un gran acierto.

Día 1 – viernes 12 agosto
Llegamos a las 20hs a la hostería en Montedrón-Labessonie luego de haber dejado 2 horas atrás la salida de Carcassonne en la autopista. El GPS nos llevó por lo que podríamos denominar “caminos alternativos”. Pero a pesar de la opción del navegador, podemos afirmar que siempre se tardan 2 horas.
Al llegar al pueblo, que es bonito, pero donde la oferta de ocio es prácticamente nula y donde no encontramos más centro que el que vimos, decidimos dar una vuelta y cenar. Nuestro pequeño hotelito estaba frente al Ayuntamiento y a dos calles de la plaza, que como en todo el mundo es dónde se encuentra la iglesia y la vida social. Sólo habían dos bares y nos decidimos por el más concurrido, Café du Midi.
Nos enfrentábamos al primer “problema”, hablar francés. Entre los conocimientos de unos y otros creo que podríamos decir que arañábamos el nivel básico. Por otro lado estaba la creencia popular de que los franceses no hablan inglés o bien no quieren. Bueno no hablan mucho inglés, pero una vez más desmitificamos el asunto del idioma.
Te ayudan a entender, se hacen entender, son amables y graciosos.
La camarera del Café du Midi, utilizo el francés, inglés y como no, el idioma universal, la mímica para hacerse entender.
Evidentemente fuimos el centro de atracción del bar, ver turistas de fuera de Francia no es habitual para ellos. En dos oportunidades de acercaron para hablar con nosotros porque nos escuchaban hablar en castellano. Una de estas veces se trataba de un francés hijo de padre de andaluz y madre catalana, quién nos recomendó visitar dos pueblos; Albi i Cordes.

Día 2 – sábado 13 agosto

Siguiendo las indicaciones de la noche anterior llegamos a Albi, ciudad grande y muy bonita, con una gran catedral y en donde a su alrededor se encuentra el casco antiguo. Un mercado precioso y otro ambulante de fruta, verduras y flores.
Albi tiene varios puentes que cruzan el canal du Midi, que son muy lindos y desde donde se pueden sacar buenas fotos de la catedral.
También en este pueblo se encuentra el Museo de Toulosse Lautrec.
En el mercado del pueblo compramos comida preparada, pan, quesos y vino y nos fuimos en busca de un sitio dónde hacer un buen picnic.

Cordes-sur-Ciel, nuestra siguiente parada, es un pueblo que no estaba en nuestra ruta, de hecho no salía en ninguna recomendación y no entendemos el por qué.
Esta ciudad misteriosa, que intenta conquistar el cielo, porque está  asentada en una montaña y se erige hacia su cima, tiene más de 800 años de historia y es el reducto de artistas y artesanos.
Sin lugar a dudas es un lugar que no sé puede dejar de visitar.

Algunas fotos de Cordes-sur-Ciel

Castres fue el siguiente destino que nos pareció muy bonito pero no estaba al nivel de Cordes. Tampoco es por desmerecer dicha ciudad, pero en unos de sus puentes que cruza el canal du Midi, es una postal de Girona desde el puente Eiffel.
También se puede visitar el Museo de Goya que está en un maravilloso edificio con jardines.

Nuestra última parada del día fue la cité de Carcassonne. Ya de camino se visualiza la fortaleza y a pesar de haberla visto en fotos, tengo que reconocer que impacta ya que no se sabe si uno llega a una ciudad medieval o a Disneyland. El estado de conservación es perfecto y enamora a cualquiera que pase por ahí.
Sacamos todas las fotos habidas y por haber, recorrimos sus callejuelas y decidimos cenar luego de encontrar un sitio con platos a un precio más que razonable por no decir económicos, teniendo en cuenta que estábamos en plena cité. Nos fuimos tarde porque aproveche para hacer fotos nocturnas.

Imágenes de Carcassonne.

Día 3 – Domingo 14 de agosto

Este fue el día que hicimos sobre la marcha porque nos dejamos las anotaciones con las rutas a seguir, así que nos agenciamos un mapa y a improvisar.

Carcasssonne de día nos agobió un poco porque era un hervidero de gente y no acompañaban los 30 y largo grados que hacía bajo el sol. Dimos una vuelta para ver toda la cité nuevamente, compramos comida y nos fuimos a hacer un picnic.

Saint Hilaire fue nuestro siguiente destino que nos pareció un pueblo pequeñito y bonito, rodeado de viñas. Nuevamente el calor nos robaba un poco las ganas de turismo. Este pueblo cuenta con su mayor, por no decir único, atractivo su abadía benedictina donde sus frailes inventaron un vino blanco espumante en 1531.

Luego pasamos por  Montolieu es la villa del libro, y prácticamente podríamos decir que pasamos, ya que recorrimos a pie sus callecitas llenas de tiendas de libros y nos fuimos.

Sobre la marcha decidimos parar en Saissac porque tenía castillo del 958 que tiene partes en ruinas y otras reconstruidas. La entrada cuesta 5 euros y es para poder visitar el castillo por fuera y ver en la parte reconstruida parte de su historia.
La mejor de las vistas de este castillo, definitivamente no es desde el castillo. Sin embargo desde la carretera la panorámica es preciosa.

Día 4 – Lunes 15 agosto

Lagrasse fue el último pueblo que visitamos antes de regresar a Barcelona. Este lugar nació gracias a su abadía que está a orillas del Orbieu y visitarla implica dos entradas ya que hay dos propietarios, la iglesia tiene una parte y el ayuntamiento otra. Nosotros visitamos la parte que corresponde al ayuntamiento, 4 euros la entrada, y tienen partes que están restauradas y otras que están en ese proceso.
El pueblo es muy lindo porque se encuentra entre las murallas y porque las casitas forman un conjunto arquitectónico muy agradabable con un buen número de fachadas medievales. El mercado, otra de sus joyas medievales.
En su casco antiguo encontramos muchas galerías de arte y tiendas de artesanos.
Los lugareños y otros aprovechan para darse un refrescante baño en las aguas del Orbieu, cuando las altas temperaturas hacen estragos.

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4 pensamientos en “De ruta por el sur de Francia

  1. Yo soy una enamorada de Francia! He estado en el Valle del Loira (recomendable 1000%!!), en la Provenza y también en la zona de Carcassonne y alrededores.
    De haber sabido que ibas, te había recomendado pueblecitos que no deberíais haberos perdido…pero quedan reservados para otra excursión, vale?
    Francia tiene zonas que parecen haberse detenido en el tiempo, que son sencillamente mágicas!
    Me ha gustado mucho tu post, me tomo nota de Cordes, iré!
    Besitos guapa

    • Eva muchas gracias por tu comentario y te voy a pedir esos datos sobre nuevos sitios a visitar. Está clarísimo que volvemos a por más porque nos quedaron muchas cosas por ver.

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